¿Cómo me pides presupuesto?
O me dices que soy un flipado.
O me hablas de tu negocio para que te dé ideas como las que usé con éxito en la tienda de magia.
(Si no sabes de qué hablo, lee la pestaña MAGIA).
O me invitas a cenar… y lo que surja.
O me pides que te invite yo.
No me conoces.
Te aviso: soy un poco gilipollas.
Así que la mejor forma de que sepas si valgo la pena, y si puedo aportar algo a tu negocio —o incluso a tu vida—, es que me leas aquí:
Puede que leas lo que escribo sobre negocios y te entren unas ganas tremendas de… contratarme.
O puede que compruebes, como te decía antes, que soy un gilipollas.
Y te des de baja.
O me insultes.
Pase lo que pase…
La Tierra seguirá girando.
Y el sol seguirá saliendo por el este.